“Banquete de Aqueloo” (hacia 1610), de Hendrik de Clerk

El cuadro representa de forma muy pormenorizada y detallista ese episodio de las Metamorfosis en el que de forma alegórica se quiere resaltar el valor de la paciencia como instrumento fundamental para vencer a los elementos adversos.

Alberto Muñoz

Hendrick de Clerck fue un pintor flamenco, activo en Roma y Bruselas. Estilísticamente se encuadra dentro del último manierismo. Su fecha de nacimiento es desconocida, teniéndose constancia de que en 1587 estaba trabajando en Roma. En 1594 regresó a Bruselas, entrando a formar parte de la corte del archiduque Ernesto de Austria. A la muerte de éste, Hendrick continuó trabajando para el archiduque Alberto VII. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Banquete de Aqueloo”, fechada hacia 1610.

festin de Aqueloo

El Museo del Prado posee cuatro obras de sus obras, dos de ellas en colaboración con Denis van Alsloot (Paisaje con Diana y Acteón y El Paraíso con los cuatro elementos, depositado en el Museo de Bellas Artes de Granada) y una en colaboración con Jan Brueghel de Velours (La abundancia y los cuatro elementos), correspondiendo en ellas las figuras a De Clerck. De la otra faceta de su personalidad artística, la pintura religiosa con fuerte sabor contrarreformista, el museo del monasterio de Santa Clara, en Medina de Pomar (Burgos), alberga dos Sagradas familias.

En relación a “Banquete de Aqueloo”, y según texto extractado de Mancini, M.: Arte y poesía. El amor y la guerra en el Renacimiento, Madrid, 2002, “durante su viaje de vuelta hacia Erecteo el joven Teseo se encontró por el camino a Aqueloo, divinidad fluvial, que le aconsejó esperar a que pasara la temporada de las lluvias en su morada y que no se expusiera a los peligros que estas últimas conllevaban. Teseo aceptó la invitación y el consejo, coincidiendo perfectamente a partir de este momento el relato de las Metamorfosis de Ovidio (libro VIII, 547) con el cuadro de Hendrik de Clerk. La morada de Aqueloo es una gruta de piedra pómez con el suelo formado de húmedo musgo y conchas en las paredes. Como en la narración ovidiana, también en la pintura, otros dos personajes acompañan a Teseo, Piritoo, el hijo de Issión, y Lelege, el héroe de Trezene. Además, el claro gesto de indicar hacia el mar y la isla cuya sombra ocupa el horizonte, confirma la fuerte vinculación entre el texto literario y la representación figurativa. De la misma manera coincide la función de las ninfas que sirven la comida y la bebida a los comensales. En síntesis, el cuadro representa de forma muy pormenorizada y detallista ese episodio de las Metamorfosis en el que de forma alegórica se quiere resaltar el valor de la paciencia como instrumento fundamental para vencer a los elementos adversos. La pintura se inscribe en el marco de manierismo tardío al que hay que añadir un especial interés hacia los elementos naturalistas confirmando la atención reservada por Hendrik de Clerk hacia la naturaleza muerta”.

festin de Aqueloo en primer plano

Si te ha gustado esta obra, y también te gusta el vino, no pierdas la oportunidad de visitar la tienda online de Licores Reyes para conocer las mejores propuestas del sector: https://www.licoresreyes.es/shop


Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes